| |

A Mis Hermanas Solteras
Por: Rvda. Raquel Echevarría: Ministro ordenado de las Asambleas de Dios en Puerto Rico
A mis hermanas solteras: Tengo 36 años y soy soltera. Como tal, casi todas mis amigas son solteras, porque, como dicen por ahí, Dios nos cría y nosotras nos juntamos. Nos juntamos porque tenemos cosas en común. Una de ellas, obviamente, es que ninguna de nosotras tiene esposo o hijos. Salimos sin horarios, cocinamos cuando queremos, tenemos nuestras propias agendas. Otra característica en común que tengo con mis amigas es que todas somos creyentes nacidas de nuevo. Pero, hay algo que nos diferencia. Unas se quieren casar, otras no, algunas lo piensan mucho porque dicen que ya no hay hombres confiables para formar un hogar feliz. Unas dicen que lamentablemente no hay diferencia entre un hombre cristiano y uno del mundo. Cualquiera que sean las opiniones de cada mujer soltera que lea este artículo, mi propósito es dejarte saber que Dios tiene planes con nosotras y que se puede ser soltera y feliz a la misma vez. Me preocupa el hecho de que muchas chicas cristianas solteras no disfrutan su vida pensando que hasta que no se casen no podrán ser felices.
Reconozco que el ser humano es cuerpo, alma y espíritu y que tenemos unas necesidades sociales, emocionales y espirituales. No es mi intensión evadir ese hecho y espiritualizar las situaciones sin darle importancia a lo que somos como mujeres solteras de carne y hueso, pero la realidad es que Dios tiene propósitos con nosotras. Sin embargo, muchas se ahogan en el dolor de estar solas en vez de aprovechar la oportunidad que Dios nos da de trabajar para él a tiempo completo.
El Evangelio de Marcos 8:27-33 es un pasaje que a mí me ha tocado mucho. Estos versículos están dentro del marco que comprenden los capítulos del 8:27 a 10:52. El enfoque central en esta subdivisión es el viaje a Jerusalén y lo que ese viaje representaba; la pasión de Cristo. Basado en estos versículos, hay tres puntos que me han ayudado mucho en mi vida como soltera que quiero compartir contigo.
PUNTO #1—Estar en “El CAMINO”
Cuando digo “camino,” me refiero a estar en la voluntad de Dios. El versículo 27 comienza diciendo que Jesús salió con sus discípulos por las aldeas de Cesaréa de Filípo y “en el camino” preguntó a sus discípulos, diciéndoles.…
La frase “en el camino” es importante en este Evangelio. Marcos usa la palabra camino para recordarnos que Jesús y sus discípulos iban camino a Jerusalén, donde Jesús iba a ser crucificado y así cumplirse el propósito divino. “Estar en el camino” significaba algo más que moverse físicamente hacia Jerusalén, significaba que Jesús se dirigía a cumplir el plan que su Padre había preparado para Él: morir.
Dios trazó un camino para nosotras, y a veces nos enfocamos en nuestra soledad, en nuestro deseo de querer un esposo, y toda nuestra vida gira en torno a eso. Sin embargo, Dios tiene un camino muy bendecido para nosotras que no necesariamente tiene que ver con tener un esposo. La vida es más que un matrimonio.
El versículo 31 dice que Jesús comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre…sufrir, padecer, morir, y resucitar.
El imperativo dei` (“es necesario”) refleja la idea de un plan divinamente establecido. En el Nuevo Testamento, los enunciados con dei se entienden más o menos directamente como decretos divinos.”1 Con esto quiero decir que a nosotras nos es necesario (imperativo divino) seguir el camino que Dios nos trazó, el camino de la voluntad de Dios. Jesús iba a morir, pero en el camino hacia Jerusalén siguió sanando, libertando, enseñando. No se detuvo hasta cumplir.
Muchas chicas están esperando casarse para comenzar su ministerio, pero Dios te dice que te es necesario (dei) seguir en el camino haciendo su voluntad. Estoy segura que como solteras tenemos mucho para hacer en la obra de Dios, por eso no podemos desenfocarnos pensando todo el tiempo en el día que llegue nuestro esposo, sino poner manos a la obra “en el camino” hasta que Dios conteste el anhelo de nuestro corazón.
Dios me hizo un llamado a estudiar teología para enseñar su palabra. Estudié en Puerto Rico, luego en Estados Unidos, fui pastora de una iglesia, profesora de una universidad, y actualmente curso estudios doctorales en Argentina. Estoy en el camino que Dios trazó para mí. No estoy esperando hasta que llegue el esposo para poner manos a la obra. Así mismo, hay muchas otras chicas que han levantado orfanatos solas, sin esposos, son pastoras de iglesias grandes, son misioneras, pero seguimos confiadas de que en “el camino” de Dios, El nos ayudará a encontrar nuestro compañero, si esta fuera su perfecta voluntad.
PUNTO #2—Saber quién es Jesús.
En el camino de Dios he aprendido que lo que yo creo de Jesús determina mi vida y quién soy en El. Si Jesús es sólo una persona más, será reflejado en mi comportamiento, si Dios es mi gran Dios todopoderoso, el que le da significado a mi vida, entonces tendré una vida de seguridad y confianza.
En el camino, Jesús le preguntó a sus discípulos QUIEN DICEN LOS HOMBRES QUE SOY YO. Los discípulos conocían las varias opiniones populares acerca de Jesús, de las que habían escuchado de Herodes Antipas en el 6:14-15. Le tocaba ahora a los discípulos revelar cuánto habían sido influenciados por su medio, así como por la instrucción directa de Jesús. Comenzaron con Juan el Bautista, luego Elías o algunos de los profetas.
A Jesús no le interesaba mucho las respuestas que le dieran a esta pregunta. A Jesús le interesaba saber si sus discípulos sabían quién era El después de haberlo seguido a lo largo del camino, y de haber visto las señales y maravillas que hacía sobre los pobres, enfermos y endemoniados. Es por eso que, en el versículo 29, se dirige a ellos directamente y con énfasis les pregunta y ustedes quien decís que soy yo.
QUIEN DICES TU QUE ES JESÚS. Lamentablemente muchas chicas esperan que un hombre les dé significado a su vida, y eso refleja que no conocen a Dios como tienen que conocerlo. Se dejan llevar por los comentarios que dice la gente de que somos jamonas, solteronas, que no estamos completas. Asumo que dependiendo el país así serán los comentarios. No dejemos que la gente nos reste importancia viéndonos como gente rara, porque nuestro valor se basa en lo que la Palabra de Dios dice respecto a nosotras.
Muchos de nuestros sentimientos de soledad, o de desilusión hacia Dios por no “darnos” un esposo, puede ser que se deba a que no le hemos conocido en la profundidad de lo que El es. Cuando lo conocemos y nos mantenemos en su voluntad, nos damos cuenta de cuánto podemos hacer para Dios y de cuánto valemos. Y mientras caminamos en el camino de Dios, El se encarga de nuestros asuntos y necesidades. No podemos de dejar de hacer su voluntad esperando que llegue nuestro “príncipe,” porque luego miraremos hacia atrás y veremos todo lo que no hicimos y ese tiempo nunca lo podremos recuperar. Hay gente que espera por nosotras.
Hay que conocer a Dios porque, quiero repetirlo, lo que conocemos de El determina nuestra vida. Determina si vivimos amargadas porque no tenemos esposo, o vivimos agradecidas de lo que Dios hace con nosotras y a través de nosotras por estar viviendo exclusivamente para El.
Debemos tener cuidado con nuestras decisiones porque la desesperación hace que no tomemos las mejores y podemos terminar escogiendo al hombre equivocado. Cuando conocemos a Dios, El nos guía en estas decisiones tan importantes para nuestra vida.
Finalmente,
PUNTO # 3—Renovar nuestro entendimiento
Pedro se acobardó cuando escuchó las enseñanzas de Jesús de la necesidad de morir y por eso comienza a reconvenirle.
Con la misma energía y dureza con que Pedro “reprende” al Señor, Jesús “reprende” a Pedro y le dice: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Pedro no tenía su mente en los propósitos de Dios, sino en los humanos. El no veía las cosas como Dios las veía sino desde un punto de vista humano y eso lo llevó a estar de parte del Tentador. La palabra froneo (pensamiento—mira) implica toda una dirección de mente y voluntad, no simplemente un pensamiento momentáneo.
Es sumamente importante que nosotras renovemos nuestra mente. Que pongamos la mira en las cosas de arriba. He oído a chicas decir que si Dios sabe su necesidad, porque no les da un esposo, y viven tristes porque Dios no le “contesta” su petición. Emplean sus fuerzas en buscar a ese hombre que las hará “feliz” y no se dan cuenta que quien nos hace felices es Dios. Cuando nos vamos a casar no es para ser felices, es para compartir la felicidad que ya tenemos. Muchas tienen sus mentes puestas en alcanzar la meta de encontrar un esposo. No es que eso esté mal, hay que buscar, hay que mirar, pero el problema es cuando todos nuestros esfuerzos están puestos en esto y dejamos de poner nuestra mira en las cosas de arriba y atrasamos el plan de Dios. El apóstol Pablo dice en Romanos 12:2 que seamos transformadas por medio de la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Ser soltera tiene sus ventajas, así que hermanas, ¡ánimo! Dios no nos pone condiciones para seguirlo, sólo nos pide que nos mantengamos en su camino porque hay mucho por hacer. No nos desanimemos porque se puede seguir a Cristo, y ser feliz, con esposo o sin esposo. Mantente en la voluntad de Dios, conoce a Jesús en su profundidad y renueva tu mente. No te limites a tus razonamientos. Que Dios te bendiga.
1 Horst Balz, Gerhard Schneider (editores), Diccionario Exegético del Nuevo Testamento, Tomo I. Ediciones
Sígueme, Salamanca, 1996.
|