¿Cuándo Será?
Por Pérsida Morán, State Women’s Ministries President, Northwestern Hispanic Region (Fresno, California)

 

“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo:  Dinos: ¿cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo  24:3).

Ya estamos por terminar con el 2007, y anticipando lo que nos espera en el 2008.  Casi sin darnos cuenta, los meses volaron con tanta rapidez que no podemos concebir que ya nos encontramos preparando la lista de regalos para Navidad.  En todo el ajetreo de los compromisos es fácil perder de vista que en cualquier momento el cielo puede abrirse y podemos ser arrebatados en un instante para estar con el Señor.

Puesto que los días siguen pasando, al igual que los meses y los años, parece ser que la pregunta – aunque antigua – sigue siendo muy importante.  ¿Cuándo regresará el Señor?  Los discípulos hicieron esa pregunta, y nosotros todavía la hacemos hoy.  Es bueno preguntarlo para que no nos desanimemos y concluyamos que nuestro Señor aun tardará su venida.  (Recuerde al siervo malo en Mateo 24:48.)

También es saludable y natural evaluar lo que ha ocurrido durante el año que ha pasado.  ¿Cuáles fueron los eventos y experiencias significativa del 2007?  ¿Qué hubiese hecho diferente?  ¿Qué puedo aprender de esos eventos y experiencias para crecer mejor en el 2008?

Debemos considerar la diferencia entre nuestro entusiasmo al entrar en el año nuevo y nuestro cansancio al terminar el pasado.  Hay que considerar lo que sucede entre el 1 de enero y el 31 de diciembre que nos trae tantas expectativas, y a la misma ves algunas incertidumbres.  ¿Será que estamos anticipando aquello por lo cual no nos hemos preparado bien?  Por ejemplo,

La Inconsistencia:  ¿Esperas que el año nuevo te brinda bendiciones y satisfacciones que no cultivaste consistentemente durante todo el año?  El principio de “sembrar y cosechar” aun permanece una realidad en nuestras vidas.

Expectaciones Irrealistas:  La mayoría de nosotras hemos aprendido que el “fracasar en la planeación será el fracaso del plan.”  Sin embargo, algunas de las metas que propongamos para el nuevo año pueden ser irrealistas.  Es importante especificar con sabiduría lo que debemos realizar y que debemos evitar o dejar de hacer, siempre siguiendo el plan de Dios para nuestras vidas personales y familiares con excelencia.

Visión Acortada: Puede ser que usted esté mirando los árboles en ves del bosque.  ¿Se concentra en los pequeños detalles urgentes y pierde de vista el panorama completo?  ¿Tiene el deseo de orar más, leer más la Biblia y ayudar a los demás?  Si perdemos la visión del llamado sobre nuestras vidas, puede ser que sin intencionarlo, seamos distraídas por las “voces” que quieren robarnos el tiempo.  Si no aprendemos a concentrarnos en lo que realmente importa nuestros días serán consumidos con trivialidades.

Una buena pregunta para hacernos sería:  ¿Qué le diría hoy a la mujer que llegará a ser en diez años?  De aquí a diez años, puede ser la esposa de un líder denominacional, impactando las vidas de muchas mujeres.  Talvez esté en la etapa de soltar a sus hijos a la adultez, esperando que los valores espirituales que deposito en ellos, den fruto.  Quizás se encuentre en la misma iglesia y en la misma ciudad donde comenzó.  Sin embargo, aunque su dirección física sea la misma, usted no lo será, porque nada en el reino de Dios permanece estático:  habrá crecido en su vida personal, en su relación con Dios, y en lo que ha aprendido de las personas a su alrededor.  Nosotras escogemos, y mi oración es que elijamos los valores y desafíos que realmente valen la pena, los valores eternos.

Además, supongo que uno de los equilibrios más difíciles de lograr es, cuánto pensar sobre el pasado y cuánto pensar sobre el futuro, y sobre todo cuánto pensar en el aquí y ahora.  Quizás sea un poco parecido a manejar un carro.  Es peligroso si descuidamos usar el espejo retrovisor del todo, porque necesitamos saber lo que está detrás de nosotras.  Sin embargo, también es peligroso mantener la vista solo en el espejo retrovisor y lo que está detrás todo el tiempo.  Si estamos demasiado enfocadas en lo que esta detrás, podemos chocar con lo que viene de frente.  También, podemos salirnos completamente del carril y enfrentarnos con una curva inmediata en el camino.  Puede ser que no veamos la señal de paro delante de nosotras, u otro obstáculo peligroso.

Lo importante es manejar cautelosamente mirando de ves en cuando en el espejo retrovisor y al mismo tiempo enfocarnos en el camino delante de nosotras.  Es importante aprender del pasado, pero es mucho más importante confiar en Dios para el futuro.  Aprenda a vivir completamente confiada donde Dios la ha puesto hoy.

Ahora, nuevamente hacemos la pregunta:  “¿Qué será la señal de Su venida, y del fin del siglo?”  Creo que todas estamos interesadas en la respuesta a esa pregunta.  Sin embargo, hasta que nuestro Señor regrese, lo importante es que estemos viviendo cada día con la expectativa de que puede ser el último, haciendo lo mejor que podamos para el reino de Dios, guardando nuestros pasos en el camino correcto, y viviendo en la perfecta voluntad de Dios.

Mi oración es, que usted siga viviendo cada día cuidadosamente, pero a la misma vez segura en las promesas del Señor para su vida.  Creo que de esta manera siempre estaremos listas para Su retorno.

¡Adelante Siempre Hermanas!  (Gálatas 6:9).

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