PASION POR LA VISION

Por Ruth Ureña

Iglesia de Dios Príncipe de Paz - Port St. Lucie, Florida

 

La Pastora Ruth Esther Ureña junto con su esposo el Obispo Eduardo Ureña pastorea la Iglesia de Dios Príncipe de Paz en Port St. Lucie, Florida. Es una Iglesia de gran crecimiento en la región sur este. La pastora Ruth es predicadora, maestra y conferencista, tanto en su localidad como en otros países donde Dios le ha permitido llegar.

 

 

Cuando niña tuve el privilegio de compartir con los misioneros que venían a la casa de mis padres que eran pastores. Ellos hablaban de los retos que representaba el campo misionero, retos que incluían escasez, lágrimas, rechazo, hambre, desvelo y otras cosas más, pero estos inconvenientes eran opacados por el gran gozo, entrega y entusiasmo que ellos ponían a su causa. Era como una fuerza mayor que ellos, algo que dominaba todo su ser. Recuerdo sobre todo el gozo y el amor que veía en sus rostros cuando hablaban de sus victorias, de las almas salvas, de los enfermos sanados de las necesidades que ellos suplían, de los niños que albergaban, y de muchas otras obras que con tanto amor hacían, y yo me preguntaba, ¿Qué los hacia hacer estos? ¿Por qué dejar su casa y sus comodidades he ir a lugares tan lejos? ¿Por qué pasar hambre, frió, soledad, rechazo y hacerlo con gozo?

 

Ahora entiendo, ahora los comprendo, ahora que he caminado por esa senda que llamamos MINISTERIO, puedo ver mas claro. Ahora se qué era lo que impulsaba a mis padres a esa entrega, devoción, sacrificio, pasión y amor por la causa de aquel que los había tomado por soldados, era la VISIÓN que el Espíritu Santo había sembrado en su espíritu.

 

Sabemos que la principal visión de Dios para nuestra vida esta claramente revelada en la Biblia, que es predicar el evangelio y hacer discípulos, esta es la primera y gran visión. Pero ahí no termina la visión de Dios, a cada uno de nosotros se nos ha asignado una visión especifica en relación al propósito de Dios para nuestra vida.

 

Después de haber compartido con hombres y mujeres de Dios que entienden que tienen delante de si una visión que cumplir puedo describir la VISIÓN como un deseo que te roba el corazón, una causa que te apasiona, un llamado que es más fuerte que ti mismo, porque cuando el Espíritu te revela o te entrega la visión, esta se te mete en la sangre, en tu mente, y vives para esa visión. Todo lo que haces gira alrededor de esa causa o llamado, y esa visión se convierte en una misión sagrada que va más allá de lo cotidiano.

 

Que maravilloso es saber que Dios tiene una visión especifica para cada uno de nosotros, y que aun antes de haber nacidos ya Dios tenía una asignación en su reino para nosotros y la Biblia así lo confirma a través de sus páginas sagradas. Tu tienes un propósito de parte de Dios, El te ha escogido para depositar en ti una visión especifica ya seas Esposa, Madre, Pastora, Maestra, Adoradora, Consejera, Madre de huérfanos, Evangelista, Esposa de pastor, etc. Cualquiera que sea tu posición en la iglesia o en la sociedad secular, solo tu podrás cumplir con excelencia ese ministerio, trabajo o llamado, porque en la agenda de Dios estaba escrito que El contaba contigo, en este tiempo y en el lugar donde El te ha plantado.

 

Una vez recibimos la visión debemos luchar para llevarla acabo, y para esto necesitamos FE. Necesitaremos Fe para ver con los ojos espirituales lo que no se puede ver con los ojos naturales, porque la Fe inspira la visión, convirtiendo los sueños en realidades, la Fe te hará más fuerte cuando las cosas se pongan difíciles.

 

La visión te hará actuar conforme al orden de Dios, porque El es el que planifica las cosas y nada hace sin razón, detrás de cada acción hay un propósito, por eso es importante conocer el plan de Dios para nuestra vida.

 

Hoy más que nunca habemos hombres y mujeres que ardemos de amor por Cristo, que estamos llenos de sueños, que nuestro espíritu ha recibido una visión especifica, que luchamos por su causa, que estamos en diferentes lugares del mundo, que hemos renunciado a nuestros deseos y aspiraciones personales para servir a la causa de aquel que nos tomo por soldado. Creo que estamos siendo testigos de un mover del Espíritu en nuestra generación, pero yo quiero ser algo más que testigo, yo quiero ser parte de este mover del Espíritu, porque si yo creo en el propósito eterno de Dios, no formo parte por casualidad de este tiempo, ni usted tampoco. Creo firmemente que en los planes de Dios estaba que nosotros formáramos parte de la avanzada de esta hora. Dios demanda pasión por su causa, esa misma pasión que sentía Jeremías que la comparo como un fuego que lo consumía. Compañeros tenemos que sentir pasión por lo que hacemos para el Señor, inspiremos nuestra visión, disfrutemos lo que hacemos por El, vayamos al próximo nivel. Hay que ir más allá de los tibillos, más allá de las rodillas, hasta que pase los lomos y nos encontremos nadando en la llenura de la visión de Dios para nosotros.

 

Recuerde que no entendía en mi niñez que movía a estos hombres y mujeres a dejarlo todo para responder a un llamado, pero ahora comprendo, ahora los entiendo, era la pasión por la visión que el Espíritu había impartido en la vida de cada uno de ellos.

 

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