Guarda tu Corazón
Por:  Mireya Álvarez, Presidenta, Región Noreste Hispana

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón” (Proverbios 4:23).

Según la Biblia, el corazón es el centro de las motivaciones del ser humano.  Es el lugar donde se fabrican los pensamientos que eventualmente dirigen lo que hablamos, y lo que hacemos.  Dios instruye a sus hijos a que le amemos “de todo corazón” pues sabe que lo que ocupe el centro del corazón será lo que inspirará nuestros pensamientos y dirigirá nuestras acciones.  El corazón debe guardarse puro (Salmo 24:4) pues su naturaleza es la de gestar pecado (Génesis 8:21, Jeremías 17:9).  Mientras domine el pecado, el corazón humano se endurecerá y solo podrá ser transformado por el Espíritu Santo.  Las inclinaciones del corazón son transformadas cuando Cristo reina en el.  ¿Cómo, pues, hemos de guardar nuestro corazón?

Escucha la voz del Padre
No es fácil encontrar tiempos de quietud en nuestro mundo contemporáneo.  El ruido es un elemento constante que inunda nuestros sentidos por los medios de comunicación.  Pareciera que vemos imágenes y escuchamos mensajes todo el día.  Nos hemos acostumbrado tanto al sonido que el silencio nos incomoda y buscamos la televisión, la Internet o música para distraernos.  Sin saberlo, alejamos la voz del Padre que quiere hablarnos en la quietud de nuestro corazón.  No olvidemos su consejo,”Oye . . . y recibe mis razones” (Proverbios 4:10).  Pareciera que escuchamos muchas cosas que hacen que hagamos a un lado la voz del Señor.

Lee su Palabra
Su Palabra es un compás que nos guía de día en día.  Debemos atesorarla en nuestro corazón.  Si memorizamos sus promesas, El Espíritu Santo nos ayudará a recordarlas en momentos de dificultades inesperadas o para compartirlas como una Palabra oportuna con los que pasan necesidades.  Un antiguo refrán dice:  La Biblia te apartará del pecado y el pecado te apartará de la Biblia.  Debemos asegurarnos que continuamente meditamos en los consejos del Señor para no olvidarnos de su ley (Proverbios 4:2b).

Cuida de las Palabras que salen de tu Boca
El poder de edificar o destruir está en las palabras que salen de nuestra boca.  Santiago nos hace reflexionar al afirmar que si de una fuente puede salir agua dulce y agua amarga a la vez.  Nuestras palabras se deben caracterizar por bien-decir y no maldecir a los que nos rodean.  El Señor promete que ríos de agua viva fluirán de nuestro interior.  Sin vida fluyendo por dentro, el corazón fácilmente se contamina y de él salen los malos pensamientos, homicidios, fornicación, adulterio, robos, mentiras, chismes (Mateo 15:16-20).

Cuida lo que tus Ojos Ven
La lámpara del cuerpo es el ojo; así que si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz” (Mateo 6:22).  Con los avances de los medios de comunicación, hay innumerables imágenes con solo apretar un botón o haciendo un clic en páginas de la Internet.  La mujer cristiana no invierte tiempo mirando películas, revistas, o imágenes que no glorifican a Dios.  No vale la pena llenar la mente de basura que tarde o temprano se manifestarán en el comportamiento.  Su Palabra nos exhorta a que pensemos en todo lo que es verdadero, honesto, puro, amable, y de buen nombre (Filipenses 4:8).

El Corazón de la Mujer Cristiana
dfghVivimos tiempos del post-modernismo en el cual se cuestionan y se atacan los valores tradicionales.  Los valores de pureza y modestia femenina parecen desaparecer y lucen como un concepto anticuado.  Abramos nuestros ojos y recordemos que cada una de nosotras fue creada a la imagen y semejanza del Dios vivo.  Por lo tanto, mujer, tu valor sobrepasa al del oro y de la plata.

Recuerda que la belleza del corazón es la que debes atender con mayor esmero.  Las exigencias de la belleza física cambian con la moda pasajera, pero la belleza de un corazón puro siempre permanece.  La bendición del Señor reposará sobre un corazón que está saturado con la presencia del Espíritu Santo.

Así como el corazón humano necesita estar fuerte y saludable para mantener al cuerpo humano con vida, la salud del corazón espiritual también es vital para que la presencia de Dios permanezca en tu vida.  Serás un canal de bendición en tu hogar, tu trabajo, y para tus amistades.  Deja que la luz que mora en tu corazón brille en cada círculo donde convives.  Tarde o temprano alguien te preguntará cual es el secreto de la belleza interna que tu reflejas.

 

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