PROSIGO A LA META
Por Silvina González, M.D., M.Div.

La Dra. Silvina González nació en Montevideo, Uruguay. Es Doctora en Medicina, y Ministro Ordenada de la Iglesia de Dios. Se graduó de una Maestría en Divinidades del Seminario Teológico de la Iglesia de Dios en Cleveland, TN. Fue Directora Nacional de Educación en Uruguay. Es Médico Misionera para Latinoamérica nombrada por el Departamento de Misiones Mundiales de la Iglesia de Dios en Cleveland, TN. Actualmente, esta dedicada enteramente a la integración médico-ministerial en el ministerio Médico Misionero Dúnamis, recorriendo los países de Latinoamérica como médica, predicadora, conferencista, músico y docente de educación teológica.

PROSIGO A LA META . . .

¡Como me gustan los deportes! En mi niñez, pude competir tanto en la escuela como en la secundaria en la pista de atletismo en carrera y lanzamiento de bala. Al apóstol Pablo también le gustaban mucho los deportes, a tal punto que no solo asistía a ver los juegos deportivos, sino que también escribió en varias de sus epístolas acerca de ellos.

En Filipenses 3:13-14 el apóstol Pablo dice: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Me impresionan las palabras de Pablo: vio y escuchó a Jesús en visión en su llamamiento, predicó a Cristo por muchos lugares tanto a judíos como gentiles, fundó iglesias en muchas ciudades, fue perseguido por predicar a Cristo, estuvo en la cárcel en varias oportunidades, sanó a muchos enfermos, libertó cautivos por el enemigo, y hasta resucitó muertos…¡y todavía él no había llegado! Pablo no pretendía haberlo alcanzado.… Alcanzar la cima en la vida cristiana…y decir bueno…ya conozco todo y experimenté todo en la vida cristiana…“ya llegué.” ¡Cuántos cristianos y cristianas hoy en día piensan que ya llegaron! Pero tengo noticias para ti.… Todavía no llegamos.…. Todavía estamos en proceso…¡vamos en camino a llegar a la meta!

¿Cómo estamos corriendo la carrera en la vida cristiana?

En 1 de Corintios 9:24-25 Pablo expresa que todos corren la carrera, pero en realidad uno solo se lleva el premio…debemos correr de tal manera de alcanzar ese premio. Es como el final de fotografía en las olimpiadas, cuando corren los y las atletas, y la carrera esta tan reñida que ellos se extienden para llegar y se estiran con sus cabezas y con sus cuerpos lo más que pueden para alcanzar la meta. Así nos habla Pablo, debemos correr con tanto ímpetu y esfuerzo de tal modo que nos llevemos el premio. ¿Por qué dice esto? Porque en la vida cristiana, todos vamos a recibir el premio de parte de Dios, y por ello, muchos cristianos saben que aunque corran despacio, o no se esfuercen mucho, igual recibirán su premio. Por eso Pablo dice: “corran de tal manera que lo obtengáis”…como si hubiera un solo premio para todos, si así fuera realmente, nos esforzaríamos mucho más por alcanzarlo. Trabajaríamos mucho más para Cristo en el llamamiento que Dios nos ha dado a cada una de nosotras.

Me extiendo hacia delante, pero para extenderme a llegar a la meta, debo olvidar lo que queda atrás. No debo mirar atrás, ni compararme con los competidores y las competidoras que se han quedado en esta carrera, ni tampoco ver cuantas vueltas hice en la carrera (porque me quedare satisfecha por lo hecho no mirando lo que me falta). Me extiendo a lo que esta delante. Una amiga me decía hace un tiempo: “no se puede conducir un auto mirando el espejo retrovisor.”… Y es verdad, no podemos correr hacia delante si estamos mirando hacia atrás, por eso Pablo decía: “olvidando lo que queda atrás me extiendo hacia delante.”

¿Hacia dónde miramos cuando estamos corriendo esta carrera?

Jesús dijo que el que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino de Dios (Lucas 9:62). A su vez Hebreos 12: 1-2 dice que: “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, poniendo nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.”

Nuestros ojos deben estar puestos en Jesús, Él está en la meta esperándonos para darnos el premio, pero en la meta, y al final de la carrera. Pero aun así, que bueno que también Jesús está con nosotros cada día de nuestra vida hasta el fin.

Todavía no hemos llegado, vamos en carrera. ¿En que posición estás en la carrera? ¿Estás por terminar? ¿Estás en el principio? ¿A quién estás mirando? ¿El pasado te está impidiendo extenderte aun más hacia tu futuro?

Querida hermana, te invito a extenderte a lo que esta delante, y que pongas cada día más tus ojos en Jesús. Jesucristo no solova contigo en la carrera, sino será quien te dé el premio cuando culmines la carrera de la vida cristiana, del supremo llamamiento de Dios a tu vida.

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