Yo Quiero Trabajar Por El Señor

Por Yvette Santana, Iglesia de Dios Vida Nueva – Tucson, Arizona

Sobre la autora: Yvette ha servido al Señor en una manera u otra desde su juventud.

Su deleite es su familia, compuesta de sus hijos Samuel (14) y David (11) y su esposo Samuel. Radica en Tucson, Arizona, donde al lado de Samuel, pastorean la

creciente congregación Vida Nueva.

Tuve el privilegio de nacer a un hogar entregado al Señor. Me acuerdo que nuestra vida estaba enfocada alrededor de las actividades de la iglesia;confraternidades, convenciones, cultos, ensayos de coro, o de dramas, etc. Nuestra familia estaba involucrada en todo lo que la iglesia ofrecía. Me encantaba estar en ese ambiente. Ahora que el tiempo ha transcurrido, tengo preciosas memorias de mi niñez y de mi tiempo dentro de la casa de Dios. Sin duda, de lo que mas me acuerdo de este tiempo son los cantos del himnario “Rayos de Esperanza.” En particular, recuerdo con una sonrisa cuando la persona dirigiendo el tiempo de alabanza preguntaba a la congregación, “ ¿ que numero quieren cantar?” Muy gratos recuerdos.

Hace días, estaba hojeando el himnario, ya con las páginas cayéndose del libro, pase por un canto que sin duda cada dama dentro de una congregación cristiana ha cantado en un tiempo u otro. En la pagina 238 de mi himnario, se encuentra el himno lema de un sin numero de ministerios de mujeres, Yo Quiero Trabajar Por El Señor. Al verlo, me puse a pensar en las verdades Bíblicas que se encuentran en este precioso himno, que por más de 60 años, han sido declarados por mujeres a través del mundo.

“Yo quiero trabajar por el Señor, confiado en su palabra y en su amor, quiero yo cantar y orar y ocupado siempre estar en la viña del Señor.”

La clave en esta estrofa es que todo lo que hacemos en la viña, tiene que estar fundado en la Palabra de Dios y en Su amor. Si nos empezamos a confiar en nuestras propias habilidades y talentos, entonces, ya no estamos trabajando dentro de la viña del Señor. El no comparte Su gloria con nadie. Dentro de la viña del Señor, tenemos que estar concientes en todo momento que nuestra ocupación tiene que estar bien enraizada en Su Palabra para que tengamos fruto. Dice Juan 15:5: "Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.”

“Yo quiero cada día trabajar, y esclavos del pecado libertar, conducirlos a Jesús,

nuestra guía y nuestra luz, en la viña del Señor.”

No nos podemos olvidar que toda nuestra labor debe apuntar a los perdidos a Jesús, para que El llegue a ser Salvador y Señor de sus vidas. Es lamentable que se ven tantos ministerios haciendo tantas cosas y sin embargo, por varias razones, en veces la pregunta surge – ¿están alcanzando a las almas a través de lo que están haciendo? No podemos olvidarnos de Juan 3:16, que es la piedra angular de la fe Cristiana. “Porque de tal manera amo Dios al mundo, que entrego a su único hijo, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Que Dios nos ayude a mantenernos en su vid, dando fruto, y guiando a las almas perdidas hacia la luz de Jesús.

“Yo quiero ser obrero de valor, confiando en el poder del Salvador; El que quiera trabajar, hallara también lugar, en la viña del Señor.”

Para mi la clave de esta estrofa son las palabras valor, poder y querer (el que quiera). Las tres son palabras de acción. Dentro de la viña del Señor, se requieren personas que son valientes, que reconozcan de donde viene el poder y la unción detrás de todo lo que hacen y que entienden que el servir en la viña es completamente voluntario. En Hechos 4:31 vemos la conclusión de la oración de Pedro y Juan después de haberse encontrado en la cárcel. Dice “ cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios .” Que la petición de nuestro corazón, mientras que nos ocupamos dentro de la viña del Señor, sea que siempre reconozcamos que el poder y la unción vienen únicamente a través del Espíritu Santo. Y además, que Dios nos de valentía para proclamar Su verdad en todo tiempo, a toda persona. Por ultimo, que nunca nos olvidemos que todo lo que hacemos dentro de la viña del Señor lo hacemos, porque lo queremos hacer. La cuestión de estar involucrados dentro de algún ministerio y esperar elogios del pastor o de las personas que estamos sirviendo, es algo erróneo. Entonces tenemos que preguntarnos que son las intenciones de nuestro servicio. Es necesario entender que cuando uno trabaja dentro de la viña del Señ or, lo que hacemos es para El, y lo hacemos con gusto porque queremos servirle a El. Colosenses 3:17 nos dice “Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.”

El autor de este himno quizás escribió estas palabras hace más 60 años atrás. Pero el mensaje que se escribió es poderoso hoy, en el 2007. Como mujer contemporánea del siglo 21, mi anhelo sigue siendo mantenerme firme y conectada en la viña del Señor. ¿ Y usted?

“Si, mi anhelo es orar y ocupada siempre estar, en la viña del Señor.”  

“No nos cansemos pues, de hacer el bien, porque a su tiempo cosecharemos si no desmayamos” (Galatas 6:9).

 

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