
La Bendición De Ser Madre
Por Julia Silva, Iglesia de Dios Camino, Verdad y Vida, Orlando, Florida
Julia Silva estudio el Bachillerato en Artes en el Colegio Bíblico Pentecostal en Puerto Rico. Su Maestría en Cuidado Pastoral la hizo en Florida Christian University.
Ha sido maestra en varios Institutos Bíblicos y es Ministro Ordenado de la Iglesia de Dios. Actualmente esta pastoreando en Orlando, Florida.
Le doy gracias a Dios por la bendición de ser madre de cuatro hijos, tres hembras y un varón. La experiencia de criar hijos es ardua pero llena de satisfacción, cuando tú los ves que han madurado y se han realizado en la vida, y sobre todo que sirven a Dios y están siguiendo el camino que les enseñaste.
Desde que nacen nuestros hijos y hasta que parten de este mundo toda la vida de ellos queda ligada a la nuestra. Disfrutamos las experiencias gratas, sus logros y también sufrimos las situaciones difíciles que la vida les presenta. Quisiéramos como madres evitarles que pasen por ciertas situaciones, pero es la manera que ellos aprenden por ellos mismos. En otras ocasiones se les presentan situaciones de las cuales ellos solo fueron victimas, como lo es en el caso de los hijos de Rizpa.
En el 2 libro de Samuel 21:8-4 encontramos la historia de una mujer que casi nunca mencionamos, y cuyo nombre es Rizpa, la cual había sido concubina del rey Saúl. Los gabaonitas habían hecho un pacto con Josué, por medio de un engaño de que los israelitas les perdonaran la vida y ellos servirían como leñadores y aguadores en Israel. El pacto se tenía que mantener vigente, pero cuando Saúl llego al reino no cumplió ese pacto y decidió destruir los gabaonitas. A consecuencia de esto vino un hambre al pueblo de Israel.
David quiso resolver el problema del hambre en Israel y los gabaonitas le pidieron que le entregaran siete varones descendientes de Saúl. David les entrego los dos hijos de Rizpa y los cinco hijos de Merab, todos descendientes de Saúl, y fueron muertos por los gabaonitas y el hambre se acabo en Israel.
La historia es triste pero sobresale el hecho de que Rizpa era madre de dos de los siete varones muertos y decidió permanecer cerca de ellos cuando murieron. Tendió una manta sobre una pena y estuvo allí desde el comienzo de la siega hasta que llegaron las lluvias. Rizpa no permitía que las aves durante el día ni las fieras durante la noche tocaran los cadáveres de sus dos hijos. Cuando le contaron a David lo que había hecho Rizpa, el mando a recoger los cadáveres y los mando a enterrar y la honró.
¿Qué podemos aprender de Rizpa?
I. Parece que es el final pero no lo es:
Ella estuvo en vigilia día y noche evitando que las aves y las fieras destruyeran los cuerpos de sus hijos y los hijos de Merab.
Nosotras como madres cristianas entendemos que después de la muerte física nada podemos hacer por los hijos. Me refiero a las madres que sus hijos han llegado a una condición tan crítica, tan triste que esa madre piensa que ya es el final. Me refiero a las madres que han criado a sus hijos en el temor de Dios y ellos decidieron seguir el camino ancho lo cual le ha pagado con dolores y sufrimientos, y hoy ellas piensan que ya no hay esperanza. Hay madres que le ha tocado ver a sus hijos en drogas, cárceles, y problemas tan grandes que piensan que ya llego el final. Otras los ven viviendo tan alejados de Dios que piensan que nunca van a regresar al camino. Pero yo te digo que aunque parece que es el final, todavía hay esperanza, hay algo mas que podemos hacer. Parecía que todo había llegado a su final, pero con lo que ella hizo el rey David se movió en misericordia y tomo una acción especial.
II. Buscar refugio en la peña:
Rizpa tomo una manta y la tendió sobre la peña y allí se quedo desde el comienzo de la siega hasta que llegaron las lluvias.
La fuerza y la valentía de esta mujer nos enseña que la fuerza que necesita toda madre la encontramos en Dios el cual es nuestra Roca. El Salmista decía: “Bendito sea el Señor, mi Roca, quien adiestra mismazos para la guerra y mis dedos para la batalla” (Salmo 144:1).
En toda situación necesitamos tener en quien apoyarnos. Necesitamos algo mas fuerte que nosotras donde podamos descansar mientras pasa la prueba. La roca muestra firmeza y estabilidad la cual necesitamos en momentos difíciles. Cuando sentimos que se nos agotan las fuerzas y la esperanza, tratando de resolver las situaciones de nuestros hijos, es cuando mas cerca debemos estar del Señor, el cual es nuestra roca. Entonces experimentamos lo que llamamos “caminar la milla extra con nuestros hijos,” experimentamos una fortaleza que nunca antes habíamos experimentado.
III. Permanecer hasta que llegue la lluvia del cielo:
Rizpa no se movió desde el comienzo de la siega hasta que llovió sobre ellos lluvia del cielo.
La lluvia siempre ha sido considerada como una gran bendición. Hay que seguir clamando por nuestros hijos hasta que venga la lluvia. Hay ocasiones que empezamos a orar con mucha fe, pero cuando la situación se pone bien critica, nuestra fe se debilita.
Madre, no pierdas la fe, todavía Cristo no ha terminado la obra en tus hijos. Hay que permanecer orando, clamando, y vigilando hasta que llegue la lluvia del cielo sobre ellos. Tus oraciones van a ser escuchadas y tu tiempo nunca es perdido. La respuesta de tus hijos viene del cielo. Te vas a sorprender de la lluvia de bendición sobre tus hijos por tu fidelidad a Dios.
El rey David honro a Rizpa. Querida hermana, el Rey de Reyes y Señor de Señores te va a honrar. Tu trabajo como madre y tu tiempo no es perdido. Todavía no el es final de la vida de tus hijos, busca las fuerzas en la Roca que es Cristo Jesús y veras la lluvia de bendición sobre tus hijos.