
Agradecidas Con El Padre
Por Lina Lauretano
Sobre la autora: La Reverenda Lina Lauretano nació en El Paso, Texas. Se caso con el Obispo Vittorio Lauretano, quien nació y creció en Italia. Juntos desarrollaron su ministerio como pastores y evangelistas en México. Fueron misioneros en Italia, fundaron iglesias en Italia, y sirvieron como Supervisores de la Iglesia de Dios en Italia. Sirvieron en el ministerio en Italia por 11 años. El esposo de la hermana Lina fue a la presencia del Señor en 1991, y desde entonces, el Señor le ha dado a ella el ministerio de evangelista a Italia, España, México, Honduras y a través de los Estados Unidos. Actualmente es abuela de 12 nietos y bis-abuela de un bis-nieta.
En este mes de noviembre en el cual se celebra el “Día de Acción de Gracias.” Nos lleva más allá de las mil bendiciones en este año del 2007.
Nos lleva a ese día tan maravilloso en el cual el Espíritu Santo nos tocó, despertando nuestra alma y nuestro espíritu, tomándonos de la mano y guiándonos a los pies de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y Él a la vez, presentándonos al Padre. Día inolvidable sin duda alguna. Cada quien ciertamente tiene una experiencia diferente, una tan bella como la otra.
Salvos y redimidos empezamos una nueva vida totalmente distinta a la de del ayer. Empezamos una vida de gozo, con dirección y nuevos anhelos. Lo que antes no tenía solución o sentido ahora es una viva esperanza. Lo que antes no nos atrevíamos a soñar ahora resulta realidad. Vimos con nuestros ojos la transformación de nuestro hogar. Vimos con nuestros ojos sanidades y milagros sobre nuestra familia y sobre tantos otros, y el poder de la oración nos dejo atónitos. La presencia y el consuelo de Dios, en los momentos más difíciles y más dolorosos, sano nuestro corazón y nos lleno de una fortaleza y sostén jamás imaginados.
Si algún día llegó a nuestro corazón la pregunta “¿por qué?” todo lo que tuvimos que hacer fue alzar nuestros ojos al Monte Calvario y contemplar el amor de Dios en toda su excelencia. Fue allí, al pie de esa cruz que pudimos comprender de nuevo que no es necesario entender el “por que” de tantas cosas en la vida, porque lo único que es menester entender es que Dios es amor y eso es para nosotros más que suficiente.
¿Pero, con qué, o como podremos expresar nuestra gratitud ante tan majestuoso amor? ¿Con cuales palabras elocuentes podremos decirle “gracias”? ¿Cómo poder pagar por tantas bondades, tantas misericordias Y tanta compasión? ¡Es Imposible! Ni con una vida entera de servicio pudiéramos empezar a pagar por ese regalo de amor sin límites.
¡Gloria sea a Dios! Que al escudriñar Su palabra encontramos la respuesta a nuestra pregunta, “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama…” ¿Cuáles son sus mandamientos? Son, el amarnos los unos a los otros, y el perdonarnos los unos a otros sin importar la ofensa cual sea. El vivir en santidad también nos es menester porque, “Sin santidad nadie vera a Dios”, y no podemos olvidar la fe porque, “Sin fe es imposible agradar a Dios.” Y la Palabra de Dios nos recuerda que estos mandamientos “no son gravosos.”
¡Si, mis hermanas! Todo lo mencionado es expresión de nuestro amor y gratitud para Aquel que nos amo primero y se entrego por nosotros. Pero todo ello seria incompleto si no dedicamos nuestra vida a Su servicio, a compartir Su amor y las buenas nuevas del evangelio de salvación con el mundo.
Permita Dios que en este mes de noviembre cada una de nosotras hagamos la decisión de amar al no amable, y de perdonar al imperdonable. Hagamos también la decisión de vivir en santidad y de apartarnos de todas las corrientes engañosas de este mundo.
Que nuestra fe no sea fingida sino firme, arraigada y cimentada en Cristo Jesús nuestro Rey, Salvador y Redentor de nuestras vidas. Que nuestro amor, entrega y servicio a Dios sea genuinos e incansable.
Que Dios las bendiga juntamente con sus familias y que Su manto de paz las cubra en todo momento, son las oraciones de una que las ama,
— Lina Lauretano